La que faltaba para el duro, o para el euro. Tocar lo intocable: el asalto a las pensiones. Sí, ya sé. No es para ahora sino para el 2025 o más tarde, salvo que cambien de opinión, pero ya la vaca sagrada de las pensiones ha dejado de ser sagrada… Vale que se veía venir, que había que ir haciendo algo, que otros países de Europa han tomado las mismas medidas con idéntica o parecida antelación a la nuestra. Pero no por eso se esfuma la desazón… Estábamos acostumbrados a que los salarios subían siempre, como los precios, hasta que llegó el Decretazo último; a que la jornada laboral se iba reduciendo progresivamente, a más y más logros sociales y laborales… Y de repente, ¡Zás! Vuelta atrás… ¿Fastidia, eh? Sobre todo porque ya pensamos: ¿Qué será lo siguiente?
Ya se ha dicho un poco de todo: que debería matizarse la medida según las profesiones o el estado de salud del trabajador, pues en algunos casos el retraso en la edad de jubilación agrava una situación previa difícilmente soportable, caso de las actividades más duras como la construcción; que sin embargo como norma es lógico el retraso en el acceso a la jubilación pues la esperanza de vida es mayor; que hay menos población activa para mantener el sistema actual y futuro de pensiones por el descenso de la natalidad; que alargando la edad de jubilación hacemos un flaco servicio a los jóvenes que no encuentran su primer empleo, etc., etc. Todo ello es cierto…
Yo quiero llamar la atención sobre dos hechos. Uno, la dilapidación de recursos públicos que ha habido en burbujas inmobiliarias y financieras, dando lugar a lo que tenemos y a medidas como ésta. Quiero que paguen. Sí, seré un ingenuo. Pero quiero que paguen los responsables: Botines y Ratos. Porque, si no pagan, ¿a cuento de qué se va a tolerar por todo el mundo la pérdida de tan importante expectativa como era la jubilación a los 65 años? ¿Porque sí? ¿Porque siempre toca pagar a los mismos y para un Madoff que cogen hay cien mil Garcías y Martínez que pagan el pato? ¿Porque no se puede prescindir de Botines y Ratos, como no se puede prescindir de los controladores aéreos y por tanto hay que aguantarse? No parece lógico, o por lo menos no es justo. Y lo injusto se tolera mal por la mayoría…
Dos: esto no va a acabar aquí. No puede acabar aquí, por desgracia. Para que una persona pueda cobrar su pensión de jubilación o de invalidez, tienen que trabajar 3 ó 4, los cuales con sus cotizaciones cubren esas pensiones así como las propias prestaciones que ellos mismos generen (sobre todo, asistencia sanitaria, incapacidad temporal y desempleo). En otras palabras, tendría que aumentar el número de potenciales cotizantes, por diversas vías: natalidad, emigración, etc… Esto último, facilitar la emigración, se restringe por parte de todos los países en estos tiempos que corren; y en cuanto a lo primero, no es solución inmediata y tampoco hay buenos visos para que cambie esa trayectoria demográfica. Ahora en la familia media trabajan el padre y la madre (o lo desean, o lo intentan), lo que conlleva reducir el número de hijos a uno o máximo dos. En nuestro ejemplo, estos dos hijos tendrían que pagar en el futuro las pensiones a sus padres. Bueno, estos dos hijos y otros dos hijos cualesquiera más, según contamos. Pero socialmente va a ser complicado que esto ocurra por la baja natalidad, ya digo (1’5 hijos por mujer). En su lugar habrá que producir más por menos dinero, como pide el Nobel de economía Paul Krugman. Y lo único que se le va a ocurrir a quienes mandan, más tarde o más temprano, es ampliar la jornada laboral a 42 ó 45 horas manteniendo los mismos salarios, para así poder competir además con los países emergentes, sobre todo los llamados “BRIC” (o sea, Brasil, Rusia, India y China) más otros como Corea del Sur, Hong-Kong, Sudáfrica, Israel, Singapur...
Sospecho que esto, la subida de la jornada laboral, será lo siguiente que afronten los García y los Martínez; si no, al tiempo. Mientras, uno de los miembros del clan de los Botines y los Ratos, su colega del BBVA Francisco González, se jubilará tras 14 años en el banco con una pensión de más de 79’7 millones de euros, cantidad mareante con la que se pagaría una pensión anual digna, de 20.000 € netos por ejemplo, a unos 4.000 pensionistas. Es para pensar qué país tenemos y, sobre todo, qué país queremos…
Una reflexión que me llevo a mi pagina con tu permiso.
ResponderEliminarQue buena reflexion, habra que hacer algo no?, porque no se crea un impuesto a los "avances tecnologicos", digo por ejemplo, en las empresas cada vez trabajan menos personal y se produce mas gracias a los avances tecnologicos en maquinaria, beneficio para las empresas y a la calle con los trabajadores, menos cotizando, mas parados tirando los salarios para abajo y las transacciones financieras especulativas??? cuando le pegamos la estocada. Cuando sea cuenten conmigo
ResponderEliminarUn abrazo
Parece que Díaz Ferrán me lee, a propósito de la comentada y probable subida de la jornada laboral de la que hablaba yo. Mirad:
ResponderEliminarhttp://www.elmundo.es/mundodinero/2010/10/14/economia/1287063290.html