jueves, 7 de octubre de 2010

Las SICAVs


En esta época que vivimos donde la pretensión principal de los poderes públicos radica en reducir como sea el dichoso déficit, resulta llamativa la unidireccionalidad de las medidas económicas tomadas, sólo en cuanto a reducción del gasto se refiere, pero no en cuanto al aumento de los ingresos, sobre todo si éstos vienen de las grandes fortunas de nuestro país. Que hay que contener el gasto está razonablemente justificado; pero que no haya que aumentar los ingresos, no lo está, ya que cuando un barco se está hundiendo porque tiene varias vías de agua, no basta con atajar una para evitar la zozobra. O se taponan todas, o seguirá entrando el agua.

Mucho se ha hablado y se está hablando de las SICAVs, o sea de las sociedades de inversión colectiva de activos variables, un nombre –como otros muchos- constituido sólo por una palabra tras otra que hacen un conjunto sin un significado claro, o mejor dicho pretendidamente oscuro. Diríase que sólo por el nombre que se les dio, existía de origen un interés en crear algo que fuera inescrutable y opaco. 

Básicamente las SICAVs son sociedades mercantiles pero que no pretenden ejercer una actividad empresarial ni crear bienes o servicios (como pudiera ser  telefonía, metalurgia, automoción, energía, hostelería...), para después entrar en competencia con otras empresas del sector y vender aquello que producen, no. Las SICAVs no crean nada, no producen nada; no tienen trabajadores, nada… Son la quintaesencia del capitalismo. Sólo utilizan ciertos despachos externos  de abogados y economistas, como gestores de sus inversiones. Las SICAVs son sólo sociedades de inversión, sociedades de dinero, que tienen como fin invertirlo en unos lugares u otros para obtener la mayor rentabilidad posible, o sea, más dinero. 

Hace no demasiado tiempo, sólo algunas semanas, un sábado concretamente, estaba yo leyendo con más calma de la habitual un diario de difusión nacional, y me encontré con que había unos anuncios de éstos que, al igual que las esquelas, nunca leemos sino que pasamos de largo…; pero mis ojos repararon en una palabra: SNOOPY. "No, Snoopy no podía haber fallecido", me dije a mí  mismo…  Así que me picó la curiosidad, fijé la mirada y comprobé para mi sorpresa que se trataba de un anuncio para celebrar una junta ordinaria de la mercantil “SNOOPY Inversiones SICAV, S.A.”. “Un nombre curioso para una empresa de éstas”, pensé. 

Había otros tres anuncios en las dos páginas abiertas que tenía ante mí, pero ninguna SICAV más tenía un nombre tan pintoresco. Sí que ví que tanto SNOOPY como dos SICAVs más, iban a celebrar su reunión anual el mismo día, a la misma hora y en el mismo lugar, lo cual era anunciado así por la señora secretaria del Consejo –la misma- de esas tres SICAVs, que –digo yo- deberá tener el don de la multiubicuidad… O eso, o las Juntas ordinarias de las SICAVs, por mucho dinero que muevan, son tan falsas como la mayor parte de las que se celebran en las restantes sociedades mercantiles (SAs y SLs principalmente).

Como seguía picado por la curiosidad, a renglón seguido  y mientras me tomaba el café de la sobremesa, busqué si había SICAVs con nombres semejantes, como “MAFALDA Sicav” o “MORTADELO Y FILEMÓN de inversiones Sicav”, o incluso “BOND, JAMES BOND, Sicav”… Pero no hubo suerte. Aunque sí que encontré, y quien no me crea que lo compruebe en Google, otras con nombrecitos tales como “CHIMBO Sicav” (“chimbo” se utiliza en Sudamérica para decir “cutre” o “chungo”), o “CHICHAINVERSIONES Sicav” –qué me dicen…--; también “HOLGAZÁN Sicav” –muy apropiada, ésta--, “PITANGO Sicav” –a éstos les gustará el riesgo, digo yo--, o “PEPI FINANZAS Sicav”,  que denotan la seriedad de sus accionistas y administradores, o bien su deseo de tomar el pelo al conjunto de una sociedad que lo está pasando mal y que no está para tonterías de éstas.

Aunque a algunos no nos guste eso de sociedades de inversión o de dinero, que no generan absolutamente nada sino más dinero para sus socios, menos nos agrada que, a diferencia de las sociedades normales (es decir, las que producen algún bien o servicio como los indicados), tributen por un mísero 1% evitando el tipo del impuesto natural: el de sociedades, que tiene el tipo básico en el 30%...

¿Por qué este trato de favor? Se nos dice  desde la cúpula del Ministerio de Economía y Hacienda, que mejor eso que nada, pero el entreguismo que late en ese comentario enerva a cualquiera.  Además, no todos piensan igual: a finales de 2009 el Gobierno Vasco dispuso que las SICAVs con domicilio fiscal en su comunidad autónoma, tributarían al 28%, y pese a que algunas ya se han marchado del País Vasco -instalándose sobre todo en Madrid-, lo cierto es que urge una reforma fiscal del marco tributario de estas sociedades. Si no, y como ya dicen sus propios nombrecitos, seguirán tomándonos el pelo delante de nuestra cara... O sea, e intentando formar un puzzle, seguiremos pasándolo "chungo" porque algunos holgazanes como la tal "Pepi" se han propuesto conseguir "chicha" con toda clase de inversiones hasta que nos dé el "pitango"...

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