domingo, 12 de diciembre de 2010

Fuerte con los débiles...


…Y débil con los fuertes”. Ése fue uno de los reproches que el infausto miércoles negro 12 de mayo, tuvo que escuchar el presidente Rodríguez Zapatero. Se lo decía el portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, partido éste que, como suele ocurrir con los de espectro más radical, en no pocas ocasiones dicen verdades como puños.

            Había y sigue habiendo consenso en que la crisis económica que nos devora había sido originada, creada y  hasta mimada, por un grupo de analistas financieros y especuladores que, en el mejor de los casos para ellos, erraron estrepitosamente en sus cálculos y en sus inversiones. Mucho se dijo, después de la caída de Lehman Brothers’ y del rescate bancario internacional que fue preciso poner en marcha, acerca de que era necesario refundar el capitalismo para que no volvieran a ocurrir tsunamis financieros de este tipo. ¿En qué quedó aquello? En nada… Ni Tasa Tobin que gravara las operaciones bancarias, ni control de los derivados y de la titulización, ni nada de nada. De paso los estados tenían que gastar miles de millones en acudir a ese rescate bancario a cambio –recuérdese- de que se abriera el crédito a familias y empresas, y tuvieron que endeudarse hasta niveles absolutamente desconocidos para incentivar el consumo, la demanda interna, hacer frente a un desempleo brutal..; en suma, se disparó el déficit público, todo se trastocó.

            Pero hete aquí que los mismos que nos llevaron a esa situación calamitosa, cuya identidad apenas conocemos –el “Diario Público” hizo un encomiable intento de divulgación, no seguido por la prensa especializada-, los mismos que pusieron en marcha al monstruo y que estuvieron callados durante unos meses, han resurgido de sus cenizas. Se han vuelto a poner al frente del timón de las economías mundiales y a decirnos lo que hay que hacer. No, nadie les ha oído pedir perdón. Pero dicen que ahora sí llevan razón, que esta vez no se equivocan y que si no se les hace caso, será el llanto y el crujir de dientes. Piden reformar el mercado laboral y reducir el déficit público a ultranza. Y en ésas estamos…

            Zapatero, que nos podía haber ahorrado a todos varios miles de millones de euros si hubiera actuado con más contundencia al menos un año antes, ha hecho caso a esos “oldcon” que manejan los hilos de los mercados financieros especulativos y ha adoptado una serie de medidas draconianas… contra los débiles, claro. Con los poderosos no se atreve, no vaya a ser que le riñan. Así que no, no habrá subida de impuestos para las rentas más altas (aunque sí las ha habido en Irlanda y Portugal, que están en nuestra misma situación), ni volverá el Impuesto sobre el Patrimonio (con el que se pagaría íntegra la factura anual por Dependencia). No, tampoco se tocan a las SICAVs, no vaya a ser que los que están detrás de ellas y pagan un miserable 1% de lo que ganan, decidan llevarse su 1% a otro país. Pero a los débiles sí. Para esos sí hay medidas durísimas: un 5% de recorte salarial a los funcionarios, pensiones congeladas, prestaciones por dependencia que se perderán, inversiones públicas –necesarias para reducir desempleo e incentivar el consumo,  aparte las obras en sí- que se eliminarán. Todo para satisfacer a los insaciables… Wyoming concluía que “Las víctimas tendrían que pagar las fechorías de los malhechores”. No le faltaba razón. 

            En Grecia ya ha habido revueltas y manifestaciones, y hasta muertos, porque no soportan –nadie puede- tener que pagar por las culpas de otro; pero menos aún cuando el verdugo de ahora, el que pretende degollar al inocente, fue el asesino de antes; el autor del asesinato por el que se le corta la cabeza a quien no tiene culpa… Ahora  habrá -está habiendo- movilizaciones aquí, entre los funcionarios. Pero lo que verdaderamente importa es preguntarles a la cara a los gobernantes, a todos, en todos los países de nuestro entorno, aquello que dijo Cicerón a Catilina hace más de dos mil años: “¿Hasta cuándo vas a abusar de nuestra paciencia?”.

1 comentario:

  1. Suscribo cien por cien lo que dices. Yo he escrito también cosas parecidas en mi blog. La situación a la que hemos llegado es insufrible. Lo que no entiendo es porqué permanecemos pasivos, e incluso la gente parece dispuesta a votar a un partido, el PP, que además de enfangado en unos asuntos de corrupción nauseabundos, hará cosas todavía más duras para los trabajadores. No entiendo nada.

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